De esta guisa me dispuse a buscar un buen lugar para sentarme.
Encendí mi iPod.
System of a down. Esa sería mi banda sonora de la tarde. Busqué mis cascos entre las pertenencias del bolso.
Cuidadosamente elegí el "right" y "left" y, agarrando uno con cada mano, me los coloqué a la vez en las orejas.
Me encantaba ese momento, en el que mi música me inundaba y el mundo se apagaba.
Llevaba el volumen a tope y no escuchaba absolutamente nada fuera de mis auriculares.
Un placer especial me recorría el cuerpo. Me encantaba.
Eché a andar tranquila, al ritmo de "Lost in Hollywood". Por mi mente vagaban viejos recuerdos...
Un torbellino de pensamientos, de angustia y dudas me recorrían por dentro.
Me rondaban historias, antiguos deseos,...
Buenos recuerdos, en realidad.

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